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La misma herramienta se abre en el idioma que elijas y empieza de nuevo: lo que escribiste aquí no se traslada.

Plan familiar de pantallas

Esta herramienta necesita JavaScript para preparar tu hoja, y sin él nada en esta página puede hacerlo.

La versión corta, para escribirla en papel: Todas las preguntas de esta página se pueden responder en papel, sin el formulario: para qué sirven aquí las pantallas, qué cumplen también los adultos, qué pasa primero cuando alguien te cuenta que algo salió mal y a quién más puede acudir. Si a través de un dispositivo alguien hace daño, amenaza o presiona a un niño o una niña, ocúpate de eso primero, con una persona que pueda actuar. Ante un peligro inmediato, comunícate con los servicios de emergencia o de protección de la infancia del lugar donde está el niño o la niña.

Todavía no hay nada guardado

¿Para quién es este plan?

La etapa aparece arriba de la hoja impresa, para que el plan diga para quién se escribió. No cambia nada más y no calcula ningún límite de tiempo.

La etapa para la que escribes el plan

Quién lo escribe (Opcional)

Un plan escrito sobre alguien, y no con esa persona, es una norma, no un acuerdo. Está bien escribirlo primero a solas; solo que no será un acuerdo hasta que se hable en familia.

¿Para qué se usan de verdad las pantallas en esta casa?

Parte de lo que pasa, no de lo que te gustaría que pasara. Una norma sobre un uso que nadie tiene es fácil de aceptar y no cambia nada.

Los usos que cubre este plan

¿Qué momentos quedan protegidos?

Unos pocos momentos protegidos se respetan mejor que una cuenta de horas, y es más fácil saber si se cumplieron.

Momentos sin pantallas

Lo que se mantiene siempre, también en un momento protegido (Opcional)

Un momento sin pantallas también tiene excepciones. Escríbelas ahora, en lugar de discutirlas en la mesa.

Una palabra, un sonido, una imagen, un temporizador o un signo: lo que tu hijo o hija pueda captar de verdad.

Algo que realmente esté ahí cuando se apague la pantalla, o la persona que ayuda con el cambio.

¿Qué ajustes vas a revisar?

Solo los que piensas revisar en familia, en el dispositivo o en el propio servicio. Esta página no puede ver ni cambiar un dispositivo: marcar una casilla aquí no cambia nada en él.

Ajustes que revisar (Opcional)

¿A qué se comprometen los adultos?

Esta es la mitad que hace creíble el resto. Elige las que de verdad vas a cumplir, no las que suenan mejor.

Normas que los adultos también cumplen

Si lo escribes con ellos, pregúntales qué quieren que dejen de hacer los adultos. Anótalo aunque duela un poco.

¿Qué pasa cuando algo sale mal?

Tarde o temprano algo saldrá mal: un contenido que asusta, un mensaje de un desconocido, una compra que nadie quería hacer, una foto que se difundió. Si contarlo es lo que les cuesta el dispositivo, cada vez lo contarán menos. Decide ahora qué pasa primero.

Lo primero que pasa cuando te lo cuentan (Opcional)

Elige a alguien que no seas tú; si lo prefieres, basta con su papel: otro adulto de la familia, un docente, un hermano o una hermana mayor. Anota también cómo pueden comunicarse con esa persona, no solo quién es.

Promete lo que puedas sostener: no leerlo todo, no contárselo a otras familias, no obligarlos a borrar una cuenta en ese mismo momento. Guardar un secreto frente a todo el mundo no está en esa lista, porque si alguien está sufriendo daño, los adultos quizá tengan que contárselo a una persona que pueda detenerlo.

La parte de la IA

Este paso aparece porque marcaste los asistentes de IA entre los usos. Lo que acuerdes aquí queda por debajo de la edad mínima del servicio y de las normas de la escuela: una norma de casa no anula ninguna de las dos.

Cuatro condiciones antes de preguntarle nada a la IA

Antes de cualquier uso educativo, revisa por separado estas cuatro condiciones:

1. Permiso: ¿tiene permiso este niño o niña para usar este servicio concreto con este tipo de cuenta (la suya, la de su madre o su padre, o una creada por la escuela)?

2. Privacidad: ¿qué exigen las normas vigentes sobre consentimiento, privacidad y datos de menores en el lugar donde está el niño o la niña?

3. Escuela: ¿el docente o la escuela permiten usar IA para esta tarea, y cómo hay que indicar la ayuda recibida?

4. Preparación: ¿puede este niño o niña entender la tarea, los límites del servicio de IA y el apoyo adulto con el que cuenta?

La edad que fija un proveedor en sus condiciones de uso no marca una etapa del desarrollo infantil. Tampoco resuelve lo que dice la ley local, el permiso de la escuela ni si la herramienta le conviene a un niño o una niña concretos para una tarea concreta. La supervisión de un adulto no anula una edad mínima. Una persona adulta no debería prestar su propia cuenta solo porque ella misma podría hacer una actividad aprobada.

Si alguna condición no se cumple, elige una alternativa real: un libro, un docente, una calculadora, una fuente de la biblioteca, una herramienta que pasa la voz a texto, un ejemplo resuelto en papel o una actividad guiada por una persona adulta. Aunque la IA no esté permitida, el niño o la niña debe poder trabajar el mismo objetivo de aprendizaje. Usa una opción sin IA cuando ninguna cuenta adecuada cumpla las normas de privacidad y de datos de menores, cuando el servicio no le resulte accesible, cuando falten el equipo o la conexión necesarios o cuando la familia diga que no.

Para qué se acepta aquí usar un asistente (Opcional)

El límite: para qué no se usa (Opcional)

Esta es la mitad del plan que pone los límites. Elige los que vas a decir en voz alta.

Un nombre o un rol, alguien que de verdad esté en casa. Acuérdalo ahora: que un asistente de IA le diga algo raro a un niño o una niña a las once de la noche es algo que pasa, y el plan no debería inventarse a las once de la noche. La persona de confianza tiene que ser alguien a quien el niño o la niña pueda acudir, no solo un nombre que prefiere un adulto.

Breve y fácil de cumplir, por ejemplo: parar, dejarlo en la pantalla y mostrárselo a uno de nosotros.

Un servicio, revisado en familia

Elige un servicio o modo de IA que use tu hijo o hija. Si es posible, la revisión se hace en familia. Todas las líneas son opcionales, nada de esto es una puntuación ni un diagnóstico, y solo registra el servicio y lo que se decide en familia, no lo que el niño o la niña le dijo: ni nombres, ni mensajes privados, ni datos de salud, ni imágenes.

Basta con el tipo de servicio, por ejemplo «el asistente de IA de la aplicación de tareas». Ningún nombre de cuenta.

Funciones que tiene (Opcional)

Los tipos de información, no la información en sí.

Una observación, no una puntuación. Déjalo en blanco si no notaste nada.

La señal para parar puede ser una palabra, un gesto, una imagen, un pulsador o un mensaje con comunicación aumentativa y alternativa (CAA), como un tablero de pictogramas o una aplicación que habla.

Anota una segunda vía por si la primera persona no está disponible o está implicada en lo que preocupa.

Un niño o una niña que necesita apoyo para salir de una aplicación debería saber quién va a dárselo y qué hará esa persona. Prueba ese camino en un momento de calma.

Elige una fecha, un acontecimiento o un momento fijo para revisarlo en familia.

¿Cuándo vuelves a leerlo?

Un plan que nunca se vuelve a abrir acaba siendo una norma que nadie acordó. Decide cuándo se vuelve a leer en familia.

Elige una fecha, un acontecimiento o un momento fijo para revisarlo en familia.

Qué haría que lo revisaras antes (Opcional)

Diez minutos de atención en familia

Referencia CMP-110

Un ejercicio opcional de diez minutos en la mesa para practicar el hábito de comprobar algo antes de creerlo. Se pausa el uso de pantallas por entretenimiento, empezando por los adultos, sin quitar lo que sirve para comunicarse, la salud, los cuidados ni el acceso necesario. Si llegaste aquí desde una dirección corta de este ejercicio, esta sección es lo que buscabas.

Lo que respalda este ejercicio es un estudio de campo y un promedio que junta programas muy distintos. Ninguno de los dos dice nada sobre diez minutos en la mesa de la cocina. Úsalo si te sirve, y tómalo como una idea, no como un método que se sabe que funciona.

  1. Di en voz alta lo que están haciendo todos en este momento. No es un juicio, solo la frase: «Llevamos cuarenta minutos todos con el teléfono».
  2. Pausa el uso por entretenimiento durante el ejercicio, empezando por los adultos. Mantén disponible lo que sirve para comunicarse, la salud, los cuidados y el acceso necesario.
  3. Elige algo que alguien vio hoy y que le provocó una reacción. Lo que sea: un video, un titular, un mensaje en un grupo.
  4. Búscalo en otro sitio distinto de donde apareció. No otra publicación que lo repita, sino un lugar completamente diferente. Si no lo encuentras, eso ya es un resultado.
  5. Decide en voz alta, en familia, qué hace esta casa con eso: creerlo, ignorarlo, preguntar a alguien que sepa o dejar la pregunta abierta.

Diez minutos, una vez, no son un programa de educación mediática, y nada de esto demuestra que funcione. Lo que sí hace es volver visible el paso de comprobar: un adulto que busca algo en voz alta, delante de los hijos, en lugar de decidir en silencio.

La rutina de comprobación, en forma de ficha imprimible, está en la página Aprender con IA en familia.

Hasta dónde llega esta hoja

Este plan se escribe entre personas que confían unas en otras. Si a través de un dispositivo alguien hace daño, amenaza o presiona a un niño o una niña, no es un problema de normas y esta página no es la ayuda adecuada: acude enseguida a una persona que pueda actuar, diga lo que diga el plan sobre esperar a que todos estén tranquilos. Ante un peligro inmediato, comunícate con los servicios de emergencia o de protección de la infancia del lugar donde está el niño o la niña. No culpes al niño o la niña, no pagues a nadie y no hagas ninguna copia nueva, captura de pantalla ni reenvío del material.

Lo que esta herramienta no hace
  • No calcula por ti cuánto tiempo de pantalla corresponde. Existen recomendaciones sobre el uso de pantallas, cambian según la edad, el país y el uso que se le da a la pantalla, y esta página no convierte ninguna de ellas en un número de minutos para tu hijo o hija.
  • No controla, no vigila ni revisa ningún dispositivo, y no puede decirte si un control parental está activado o si funciona.
  • No es un contrato y por sí solo no resuelve nada. Recoge lo que cada persona dejó por escrito, y solo se convierte en un acuerdo cuando se haya hablado entre todos.
  • No puede garantizar que una aplicación, un juego o un asistente sea seguro para tu hijo o hija. Ninguna página web puede hacerlo.
  • No sustituye las edades mínimas que fija un servicio ni las normas que pone una escuela para sus propios dispositivos y cuentas. Lo que una familia acuerda en casa queda por debajo de esas reglas: no las anula.
Privacidad y fuentes

Todo lo que escribes se procesa en este dispositivo. Nada de eso se envía a ninguna parte, y guardar es un botón que pulsas a propósito.

Fuentes de esta herramienta

Escrita para cualquier país: por ahora, nada en ella es propio del lugar donde vives.

Las referencias del libro para el capítulo 18